Al Gobierno se le acabaron los dólares.
Desde hace ya un buen tiempo, los
venezolanos estamos viviendo dos realidades, la que nos indican los voceros del
gobierno por todos los medios de comunicación en cadena nacional y otra cada
vez que abrimos los ojos al despertar y salimos a la calle.
En la primera, con documentos en
mano el ministro Jorge Rodríguez nos dice, con demencial certeza, que el país
se enrumba al progreso tecnológico, productivo y comercial más grande de su
historia, nos muestra índices de desarrollo humano envidiables por cualquier
país del norte de Europa y nos dice, de una manera tan insistente que luce
sospechosa, que los venezolanos vivimos hoy mejor que nunca.
La otra realidad es la que
vivimos nosotros… “el pueblo”, ya al levantarnos, nos damos cuenta que algo
falta, si no es el café es el azúcar o más probable es que ya hace algunos meses
no tenemos leche en polvo, esa realidad nos golpea en la cara y recordamos de
inmediato la última vez que fuimos al abasto y quisimos comprar nuestros
productos de higiene personal y no encontramos el producto de nuestra
preferencia sino más bien una especie de cartel enorme que pone en letras rojas
“de ahora en adelante todo el mundo tendrá el mismo olor” una sola marca de
desodorante, champú, jabón y crema
dental, porque seguramente el papel higiénico ni siquiera se ve.
Según el Banco Central de
Venezuela el desabastecimiento de productos de aseo e higiene personal se ubica
en 29.5%, originado entre otras cosas, porque la mayoría de los productos que
consumimos en este renglón provienen de importaciones que realizamos desde
Colombia y a este sector industrial le adeudamos trece millones de dólares,
todo esto con el ambiente enrarecido por la conducta intervencionista y de
guapetón de barrio que el Presidente Maduro ha mostrado en relación a la
candidatura de del Ex presidente Colombiano Álvaro Uribe, que de ganar, seguro
nos llevará a una nueva ruptura de relaciones con la hermana Colombia.
Ya una vez superadas estas
primeras dificultades matutinas nos acordamos que debemos hacerle el servicio
de cambio de aceite y filtro a nuestro carrito, el cual debemos cuidar al
máximo porque si se nos llegara a dañar lo más probable es que no encontremos
el repuesto, así que salimos a buscar el aceite para poder hacer el servicio
con el lubricante adecuado, porque el taller donde normalmente llevamos nuestro
carro para este fin nos indica que debemos llevar el fluido, debido a que ellos
no tienen y así empieza el paseo por todas partes y la respuesta a la escases
que dan los distribuidores es “Dicen
que cayó la producción y que además no hay plástico para elaborar los envases”.
Seguimos
nuestra rutina y nos disponemos a ir al mercado y nos encontramos que los
cuatro reales que nos dieron por aumento salarial, se desvanecen ante la
espeluznante realidad de que la canasta básica según cifras del CENDAS supera
los diez mil Bolívares.
Ante esta
realidad nuestro cuerpo colapsa producto del estrés que nos causa la búsqueda interminable
de elementos básicos para la vida, por lo que tristemente terminamos en el
ambulatorio más cercano con la tensión arterial elevada, luego de recibir la
primera atención el médico nos dice que debemos buscar los medicamentos en
las farmacias porque ellos no tienen insumos para atendernos y nos dice el galeno
que lo que pasa es que el gobierno no ha otorgado las divisas para que los
distribuidores de productos del sector salud paguen sus deudas, que los
ochocientos millones de dólares que han sido otorgados por el SICAD solo
alcanzan para pagar el 10% de la deuda del sector sin incluir el año 2013 y que
además doscientos becarios provenientes de Nicaragua que se encontraban
estudiando en Venezuela han retornado a su país a causa de la difícil situación
que atravesamos, lo que nos da una clara señal de que Nicaragua ha
sabido aprovechar la riqueza petrolera de Venezuela para construir un país más
prospero y estable que el nuestro.
Una vez
en nuestro trabajo en una agencia publicitaria, nos llama el jefe a una reunión
para advertirnos que las ventas en este sector son cada vez más escasas y que
nuestro puesto de trabajo está en riesgo debido a las pocas ventas de la
empresa.
Ya en la
noche llegamos a la casa y nos encontramos a nuestro hijo universitario,
leyendo las ofertas de empleo en la prensa porque hoy en la mañana de dijeron
que posiblemente los profesores universitarios vallan a una situación de paro
indefinido.
Cuando
pensábamos que ya nada podría ir peor, nos asalta una cadena de radio y televisión en
la que el presidente nos grita con los ojos desorbitados y la boca torcida que
no aceptará que el gobierno norteamericano imponga sanciones y congele las
cuentas en dólares que mantienen los altos funcionarios del gobierno en el país
de los gringos y es cuando nos damos cuenta que el gobierno no paga sus
deudas porque los dólares están en las cuentas particulares de los funcionarios
del gobierno.
Ante
tanta corrupción decidimos que nos vamos del país y decidimos que al día
siguiente iremos a una agencia de viajes a ver cuánto cuesta un pasaje a Italia
pensando que, como nuestros bisabuelos vinieron de allá, quizás nuestros
parientes pueden echarnos una manito, tan pronto llegamos a la agencia vemos un
cartel en la puerta que dice “Alitalia suspende su ruta hacia Venezuela” y al
entrar a preguntar nos encontramos a una joven enjugando sus lágrimas, que como
manantial caían de sus ojos, porque acaban de despedirla, - es que como ya no
hay pasajes que vender, pues no hacen falta tantos empleados.
Mientras
tanto otra cadena de radio y televisión nos muestra al Vicepresidente diciendo
que la oposición tiene un plan golpista.
¡Caramba señor vicepresidente¡ ¿Es que no se da usted cuenta
que aquí los únicos que estamos siendo golpeados somos nosotros en nuestro estómago?.
Lo cierto es que Venezuela no produce las cantidades de
petróleo que dice producir, que el petróleo que enviamos a China ya está pagado
hace tiempo con lavadoras y televisores que seguramente ya se dañaron, que el
petróleo que vendemos a Petocaribe es para ser pagado a veinte años a una tasa
de interés del 1 % y que además puede ser pagado (como de hecho lo es) con
caraotas, arroz o carne y lo poco que nos pagan en dólares no alcanza para
comprar comida y pagar la deuda que
mantiene Venezuela con los proveedores de bienes a nuestro país y es una regla
de oro de las relaciones comerciales que a
quien no paga sus deudas no se le vende más hasta que pague.
Dr.
Jesús Eduardo Fernández I.
C.I.
9307179
Director
General Alcaldía de Mariño
@JesusEduardoFI
23/05/2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario