Y… después de la rebatiña…
¿qué?
Ya ha pasado algo más de una
semana desde que se generó en el país esta especie de deseo frenético de
comprar algo a “precio justo”, lo que sea, no importa que no haga falta, lo
importante es comprarlo y ya vemos lo que ha dejado esta acción, incitada por
el negligente que hoy ocupa el trono “heredado” en Miraflores.
Estantes vacíos y rostros
tristes de empleados que ya comienzan a entender que en la próxima temporada
decembrina no habrá nada que vender y que por ende su fuerza laboral ya no será
necesaria, por lo menos en ese comercio donde venía trabajando.
También encontramos
empresarios que han perdido momentáneamente su espíritu inversionista, que en
estos momentos seguramente están buscando mecanismos alternativos para la
subsistencia de sus empresas y familias.
Por otra parte, se ha creado
una nueva sociedad de consumo, la que ahora está consciente, que así como no
hay leche suficiente para todos, ni harina pan, ni azúcar o papel higiénico
entre otros artículos esenciales, también es posible que quizás de ahora en
adelante no existan más televisores, teléfonos celulares ó neveras para todos y
que quien desde ahora pueda adquirir uno de estos productos tendrá en sus manos
una mercancía que puede negociar al precio que indique “el mercado” que además,
estará determinado por el signo de la escases de la oferta y todos sabemos lo
que esto significa: mercado negro a precios especulativos.
Definitivamente, nos estamos
acercando a uno de los momentos más duros de la economía en Venezuela, esta
oferta deficitaria de bienes y la creciente demanda, generada por la inyección
de dinero inorgánico en el mercado, nos va a llevar inevitablemente al
racionamiento en la adquisición de los productos, y quizás muy posiblemente,
estamos a pocos días de que se instaure una tarjeta de racionamiento como la
que existe en Cuba, amén de un floreciente mercado negro de productos de
primera necesidad.
Lastimosamente, para el régimen, esta jugada que hizo tratando de crear un
evento “catastrófico” para revertir la tendencia electoral, le ha salido muy
mal, en todos los sentidos, porque el venezolano al igual que en los tiempos de
URD está aplicando eso de “agarra lo que te den y vota amarillo”, además es
evidente en las colas que hoy se forman en las tiendas de textiles y
jugueterías, (porque en las de electrónica y electrodomésticos ya no queda nada),
los rostros de incertidumbre de los compradores que saben que muy probablemente
cuando entren ya no habrá nada para comprar, porque el primero que llega es el
que compra lo mejor y el último tendrá que conformarse con comprar cualquier
cosa, es que tan larga fue la espera en la cola que cualquier cosa hay que
comprar y quizás este comprador que entra de último es el que choca de
inmediato con lo que será el futuro en los comercios venezolanos, estantes
vacios o con mercancías que nadie compra.
Esta penosa situación es
producto del perverso control que pretende hacer sobre el mercado, el Gobierno
comunista de Maduro y sus aliados del mal, asesorados por los cubanos, que
demás está recordar que en eso de racionar los productos y fijar precios
máximos se llevan la bandera, basta mirar lo que en Cuba sucede todos los días,
largas colas para comprar la ración de alimentos que le corresponde, a cada
quien en las tiendas que para tal fin tiene el gobierno y no es que usted
quiere llevar, sino que usted se lleva lo que hay, tal cual cuando va a una
bodega de Mercal, ¿quiere pollo? pero se tiene que llevar esta salsa y dos
botellas de refresco.
Es que definitivamente los
economistas de estos últimos 14 años, que han montado las políticas económicas
del país han sido los peores, pareciera que cuando dieron las clases de teoría
económica cuando estudiaban, ellos andaban por los pasillos de las
universidades quizás tirando piedra, porque evidentemente estudiando no
estaban, tanto se ha escrito sobre lo pernicioso de fijar los precios máximos,
de los intentos por controlar totalmente el mercado, que esto solo genera
escasez, especulación y mercados paralelos.
Lo peor no ha llegado, está
por venir, una elevación en los índices de desempleo será el signo del próximo
año y todo esto es responsabilidad total de Maduro y sus aliados.
El desafío para los que
creemos en un país prospero para nuestros hijos, requiere compromiso y trabajo,
es importante en estos momentos, más que nunca, participar activamente para
generar el cambio, la oportunidad más próxima que tenemos es el 8 de diciembre,
cuando elegiremos mediante el voto a los próximos Alcaldes y Concejales, en
ellos, que representan el cambio democrático debemos sembrar la esperanza de un
mejor país, votemos masivamente y saquemos con nuestro voto a esos que tanto
daño están causando a nuestros bolsillos y no permitamos jamás que un comunista
por más engominado que esté nos engañe y nos siga hundiendo en la lamentable
situación que todos estamos viviendo hoy.
Dr. Jesús Eduardo Fernández I.
C.I. 9307179
Candidato Concejal 2° Lista, Municipio
Mariño por la MUD
@JesusEduardoFI
17/11/2013
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