¡Doctor de eso… no hay!
La crisis de desabastecimiento que vivimos los
venezolanos, consecuencia del desgobierno que en materia económica mantiene
Maduro y el equipo de “enroque” permanente, que han dirigido las políticas económicas y
monetarias de nuestro país, ha tocado todos los aspectos de la vida de los
ciudadanos.
Lo primero que nos viene a la
mente al hablar de desabastecimiento, son los alimentos, todos los días la
prensa y los comentarios de nuestros vecinos se refieren en algún momento, a
las largas colas que se presentan en los estacionamientos y áreas externas de
los supermercados, donde cantidad de personas se agolpan ante la voz ¡llegó la
leche al Central! ó
¡están vendiendo harina pan! en tal o cual establecimiento, todo esto aderezado
por la guirisapa cada vez que se oye el grito de ¡pero tenemos patria!, los
atajaperros que se arman, sin
olvidar la entrañable participación de los funcionarios de la Guardia Nacional, quienes se presentan para enfrentar la
situación golpista de desorden público, sabotaje y güarimba, que arman los
ciudadanos que deben soportar todas estas vejaciones para poder comprar un
litro de aceite o en el mejor de los casos, dos paquetes de harina por persona.
Ni les cuento de las peripecias
que usted debe hacer si se le daña el carro o se le quema la nevera, después de la
interrupción del servicio eléctrico, comienza el camino del calvario cuando el
mecánico o el técnico le dice lo que debe pagar por la reparación, si es que
encuentra el repuesto.
Pues de eso, no se salva nadie por mas estudiado
que esté, no se asombre si yo le cuento que la escases de productos médicos ha
llegado a un punto tal, consecuencia de la perversidad del régimen cambiario,
que los productos odontológicos y médicos puede un profesional comprarlos, pero
eso sí, racionados, y no me lo contaron, a un odontólogo que acude a un
proveedor le pueden decir fácilmente, como me lo han dicho a mí, que un
producto determinado solo se vende una unidad por odontólogo porque deben
racionar para que alcance para todos.
Ahora, imagine esta situación,
usted es diagnósticado
de una insuficiencia cardíaca por presencia de ateromas en una arteria
coronaria, se lo explico en “cristiano” usted tiene una arteria tapada con
placas de grasa,
por tanto comer “arepa frita” y la única
manera de evitar que usted sufra de un infarto en el corazón al corto plazo, es
que le coloquen un “baypass”, pues bien, usted se prepara, compra todo lo que
le dicen que usted tiene que llevar para el hospital, sabanas, pijama nueva y cholitas
para no tocar con los pies descalzos el frío piso del hospital, usted entra al quirófano asustado, pero eso
sí, confiado que el médico que usted ha escogido para tan importante
procedimiento, tiene las capacidades necesarias para resolverle el problema y
sacarlo de su predicamento, a usted le inyectan algo y se duerme como un
corderito, el doctor comienza su procedimiento, confiado en que ese
procedimiento rutinario va a transcurrir sin novedad hasta el momento en que el
galeno de dice a la enfermera
circulante: por favor señorita deme sutura de Polipropileno, con aguja de 3/8,
de corte reverso, y es entonces cuando la señorita muy amablemente le dice al
cirujano: ¡Ay Doctor de eso no hay!, cuando usted se despierta, contento porque
no le duele nada, pensando en lo bueno que es su médico, y ve a su familiar que
lo está esperando en la habitación, que con cara decepción le dice: ¡ay mijo no
te operaron porque no había un material!.
Dr. Jesús Eduardo Fernández
I.
C.I.: 9.307.179
Candidato Concejal 2°
Lista del Municipio Mariño por la MUD
@JesusEduardoFI
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